Bienvenidos a la era de la hiperinmersión.

Un estudio de VML encontró que 87% de los consumidores quiere experiencias que los dejen transformados. Qué significa pasar de la economía de la experiencia a la economía de la transformación.

Bienvenidos a la era de la hiperinmersión.

Un estudio reciente de VML puso un número a algo que en Cooperativa intuíamos desde hace tiempo: 87% de los consumidores globales dice que las mejores experiencias son las que los dejan sintiéndose distintos al salir. No entretenidos. Cambiados.

Eso marca una diferencia real con la lógica que dominó el marketing experiencial durante la última década, centrada en generar un momento memorable y compartible. Memorable ya no alcanza. La nueva exigencia es que la experiencia deje una huella: que la persona que sale de una activación piense distinto, sienta distinto o se comporte distinto que la persona que entró.

Esto no es un matiz semántico, cambia el diseño desde el brief. Una activación pensada para ser memorable optimiza el momento de la foto. Una activación pensada para transformar optimiza el recorrido completo: qué siente la persona al entrar, qué la sorprende a la mitad, y sobre todo, qué se lleva puesto (literal o simbólicamente) cuando se va.

En paralelo, vemos que lo físico no está perdiendo relevancia frente a lo digital, como muchos predijeron. Está pasando lo contrario: precisamente porque todo lo demás es pantalla, el encuentro presencial se volvió el lugar donde una marca puede demostrar algo que ningún feed puede replicar. Para nosotros, ese es el terreno donde el BTL bien hecho tiene ventaja frente a cualquier otro canal, y donde vale la pena invertir el esfuerzo creativo este año.

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